Relieve
El relieve de esta región se caracteriza por presentar una Cordillera de Los Andes alta y continua, sin manifestaciones volcánicas visibles, cuyas alturas van disminuyendo de norte a sur. Las mayores expresiones son el cerro de Las Tórtolas con 6.320 m. y el Olivares con 6.250 m.
Desde Los Andes, cordillera formada hace 70 millones de años de un fondo marino cuyos testimonios aún se reciben, se desprenden cordones montañosos en dirección oeste dando origen a depresiones rellenadas por la acción de los ríos, paisaje conocido como Valles Transversales.
La Depresión Intermedia, por lo mismo, aparece como una meseta discontinua e interrumpida por montes y valles. Esta es claramente visible al interior del Valle del Elqui y también en el Limarí, donde se confunde con las amplias terrazas marinas.
Las planicies litorales aparecen como superficie de gigantescos escalones de varios kilómetros de extensión, formadas por las distintas etapas de avances y retrocesos que tuvo el nivel marino en eras pasadas, producto de la actividad tectónica. Los grandes depósitos de conchas marinas, acumulados en períodos geológicos, evidencias muy antiguas, son valiosos yacimientos que se explotan como caliza, coquina o conchuela.
Estos rellenos sedimentarios han conectado islas, islotes y promontorios rocosos al continente, diseñando amplias bahías de suaves y sencillos lineamientos que dan origen a playas con arenas finas y aguas más temperadas por la poca profundidad del fondo.
La plataforma continental, extensa y de poca pendiente, tiene sus últimas manifestaciones en una serie de islas como son Gaviota, , Damas, Choros y Pájaros, que se encuentran a no más de 15 km. de la costa; accidentes que no vuelven a presentarse hasta el área del Golfo de Arauco.
La Cordillera de la Costa se presenta como pequeñas manifestaciones aisladas perdiendo su continuidad, pero por su altura, que alcanza 1.653 m. en el Cerro Blanco, juega un importante papel para interferir la influencia del mar al interior, ya que en algunos lugares cae en forma abrupta al litoral; la sección más interesante en este sentido, es el área comprendida entre Quebrada Los Choros y Quebrada Honda y en la cercanías de la desembocadura del río Limarí.
La disponibilidad de agua y las pendientes de los valles, han contribuido a la formación de suelos en terrazas fluviales que se han incorporado a la agricultura por su alto rendimiento.
Los suaves lomajes costeros se cubren de hierbas y pastos durante la efímera época de lluvias, dando posibilidad de alimentar rebaños de bovinos, caprinos y ovinos.
Por último, en esta región se encuentra el área más angosta del territorio nacional en el sector de Illapel.






