Historia de la Región de Coquimbo

Síntesis Prehistórica (12.000 años A.C – 1.536 D.C.).

Los más antiguos antecedentes sobre el poblamiento de esta Región Semiárida de Chile, se remontan a los lejanos tiempos de los cazadores paleoindianos de mega fauna o de grandes presas, que se vinculan directamente con los primeros pobladores de América.Entre los 8.000 años A.C. y comienzos de la Era Cristiana, la región registra el paso de diversos grupos de cazadores recolectores prehistóricos que experimentan una larga vida nómade en busca y aprovechamiento de sus recursos hasta que -hacia fines del tercer milenio-, ingresan desde el norte nuevas poblaciones de economía marítima y generan nuevas expresiones culturales a través del contacto y mestizaje.Desde los 2.500 años A.C. aproximadamente, estas poblaciones aborígenes adoptan una incipiente agricultura, la que prospera con la llegada de nuevas poblaciones procedentes del lado oriental de Los Andes. Con la presencia de estos grupos inmigrantes se inicia -a comienzos de la Era Cristiana-, una nueva etapa caracterizada por una agro-ganadería en crecimiento, lo que conduce un asentamiento más estable de su población . Este período es iniciado por el Pueblo Molle (0 a 700 años D.C.);seguido por “Las Animas”, (800 – 1.000 años D.C); y concluido por los “Diaguitas” que representan la culminación de la Prehistoria Regional.Hacia el año 1.470 D.C. la población Diaguita vive la expansión Incaica, proceso que logró consolidarse hasta que el impacto de la conquista europea interrumpe definitivamente el proceso cultural de evolución autónoma y desencadena un fuerte mestizaje que conduce finalmente al surgimiento de una nueva sociedad.

Período Hispánico.

Fue, probablemente, en la primavera de 1.544 cuando el Capitán Juan Bohon fundó, en un sitio, aún no precisado definitivamente, presumible a tres leguas del mar y en la ribera derecha del río Coquimbo , la ciudad de La Serena, cumpliendo instrucciones de don Pedro de Valdivia en orden a edificar una ciudad a mitad del camino entre Santiago y el valle de Copiapó, que le permitiera afianzar su dominio sobre la región y facilitara las comunicaciones con el Virreinato del Perú.

La segunda ciudad fundada en Chile, cuyo nombre recordaba el de la villa natal en Extremadura del Conquistador, fue destruída, sin embargo, a comienzos de 1.549, por los naturales de la región, salvando con vida sólo tres de sus habitantes.

La función asignada a la ciudad hacía indispensable su refundación y así el mismo año de la destrucción, don Francisco de Aguirre recibió de don Pedro de Valdivia el encargo de repoblar la villa de San Bartolomé de La Serena, cosa que llevó a cabo el 26 de Agosto de 1.549.

El lugar escogido por don Francisco de Aguirre, sin duda por consideraciones defensivas, es la cuarta de las cinco terrazas fluvio-marinas por las que se extiende la ciudad en la actualidad.Durante el período colonial, La Serena experimentó un lento desarrollo. Factores tales como la forma en que Valdivia repartió las tierras entre los valles de Choapa y Copiapó y, posteriormente, la muerte del Gobernador, el destierro de Francisco de Aguirre, La guerra de Arauco, entre otros, obstaculizaron su crecimiento.

A los anteriores problemas que entrabaron el desarrollo de la ciudad, debe agregarse el de los corsarios y piratas. Ya en el siglo XVI los serenenses debieron enfrentarse con los hombres del corsario Drake, pero fue en el siglo XVIII cuando se produjeron los ataques a la ciudad propiamente tal . En diciembre de 1.680, el filibustero Sharp la incendió y saqueó y, en Diciembre de 1.686, el filibustero Davis intentó hacer lo propio pero sin conseguirlo. Entre ambas incursiones los principales vecinos intentaron abandonarla y después de la segunda y ante la prohibición de las autoridades para que hicieran dejación de la ciudad, lograron que el Virrey del Perú autorizara el traslado de ella a un sitio más seguro, en el valle del Limarí, el lugar donde se levanta actualmente la ciudad de Ovalle. Al no disponer los vecinos de los recursos para financiar el traslado, desistieron de su propósito y el dinero que alcanzaron a recaudar lo destinaron a su amurallamiento.

Siglos XIX y XX

El siglo XIX presenta una gran importancia para el desarrollo de La Serena. Se ha llegado a afirmar que, de simple aldea con algunas funciones administrativas, en una región esencialmente minera y agrícola, se transformó en una ciudad con variadas funciones, estrechamente vinculada a una región cuya actividad minera (especialmente cuprífera) experimentó un auge repercutiendo en la agricultura y desarrollando el comercio, la industria y los servicios.

El último decenio el siglo XIX y los cuatro primeros del siglo XX, no tienen, comparativamente, gran significado en el desarrollo urbanístico de La Serena. La decadencia experimentada por la minería del cobre, empezada a fines del siglo XIX, comienza a ser compensada por la del hierro sólo hacia 1.920. Como ya había ocurrido, la función principal de la ciudad pasó a ser la administrativa en una región cuya actividad dominante era la agricultura.

En contraste, desde fines de la década del ‘40 la ciudad experimentó un crecimiento y expansión vigoroso, proceso que, podría afirmarse, continúa hasta la época presente.

Su primera manifestación y, sin lugar a dudas, la de mayor trascendencia fue la consecuencia de aplicar en la región el “Plan Fomento y Urbanización para las Provincias de Chile”, más comúnmente conocido como “Plan Serena”, obra del hijo ilustre de la ciudad y a la sazón Presidente de la República, don Gabriel González Videla (1946-1952).

Para La Serena el plan significó, por una parte, la remodelación de numerosos sectores del casco antiguo reemplazándoseles por construcciones para las cuales se adoptó un estilo arquitectónico conocido con el nombre de colonial o serenense, procediéndose, además, a crear nuevas áreas verdes y paseos o a perfeccionar los existentes.

La ciudad de La Serena, capital de la Región de Coquimbo, ha continuado su proceso de crecimiento y expansión provocado, en gran medida, por el aumento de su población (de 41.000 habitantes en 1952 aumentó a 120.816 en 1992, fecha del último Censo de Población), circunstancia ésta que se ha visto reforzada por la baja densidad poblacional de los barrios más antiguos u por el hecho que toda la ciudad que se moderniza experimenta una transformación en el uso del suelo en su parte central ya que los inmuebles destinados, anteriormente, a habitación de transforman en locales comerciales y de servicios o simplemente son demolidos erigiéndose, en su reemplazo, edificios destinados a estos fines (Serena Oriente, Caracol, María Elena, Gabriel González Videla, entre otros).

La expansión física ha seguido produciéndose hacia el sur, avenida Balmaceda; por el oriente, extendiéndose por la vía principal que conecta con el interior del valle del Elqui; al poniente, con la construcción de la Avenida del Mar, centro turístico de índole nacional e internacional, y hacia el norte con el gran mega proyecto Serena Norte, una acción futurista, para la ciudad progresista que se prepara arduamente hacia el siglo XXI.

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